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Psychological practices beyond dogmatic frames

 

Learning is also un-learning. To re-create our communities, we need not just to envision different modalities of doing and behaving, but to re-vision in order to acquire the necessary perspectives to incorporate diversity to our lives. Diversity implies both a way of being in the world and a way of inter-acting with it – it demands participation. When we review the images and stories around our many daily circumstances, we encounter values wrapped in emotions that give sense to what we do. In this sense, being psychological is not just to acquire a solid dogmatic frame of thought and behavior, but to enliven a multiplicity of practices in everyday settings, either our home, job, street, institution, city, park, and so on.

 

Practicing different ways of being-in-the-world gives the opportunity to radically challenge the usual stances from which we normally perceive ourselves. The activism consists in the phenomenological awareness of our ‘personas’ as characters of a larger script, in which we are authors, actors, directors, extras, public, and scenario. Thus, being psychological implies a capacity to perceive which soul’s discourse we are embodying and enacting, as well as sensing its characteristics and the impact it exerts on the world. Any depth psychological practice requires a willingness to unlearn what we thought was true.

Prácticas psicológicas más allá de marcos dogmáticos

Aprender también es des-aprender. Para re-crear nuestras comunidades, no solamente necesitamos visualizar diferentes maneras de comportarnos, sino también re-visionar para adquirir las perspectivas necesarias para incorporar la diversidad en nuestras vidas. Cuando revisamos las imágenes y las historias alrededor de las circunstancias diarias en nuestras vidas, encontramos valores envueltos en emociones que dan sentido a lo que hacemos. En este sentido, ser psicológico no es solamente el adquirir un marco de pensamiento y de comportamiento sólido y dogmático, sino el dar vida a una multiplicidad de prácticas en ambientes cotidianos, sean estos nuestra casa o trabajo, en la calle, el parque, una institución, la ciudad, etcétera.

El practicar diferentes maneras de estar en el mundo ofrece la oportunidad de retar radicalmente las posturas comunes a través de las cuales normalmente nos percibimos. El activismo consiste en la consciencia fenomenológica de nuestras ‘personas’ como  personajes de una obra teatral más grande en la cual nosotros somos los autores, actores, directores, extras, público y escenario. Por lo tanto, ser psicológico implica el tener una capacidad para percibir cuál es el discurso del alma que estamos personificando y actuando, así como el de percibir sus características y el impacto que ejerce en el mundo. Cualquier práctica de psicología profunda requiere de una disposición para desaprender lo que anteriormente pensábamos era verdad.
 

 

 

 

 

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